Ganarse la vida y cumplir nuestros sueños justifican detenerse un momento a pensar.
El mundo que nos rodea puede ser una acumulación de hostilidades o de posibilidades, de acuerdo a cómo y hasta qué punto lo hayamos observado.
Podemos pasar de creernos víctimas a ser conductores de nuestra existencia. Una enorme parte de nuestros dramas es efecto de lo que pensamos y decidimos sin darnos cuenta. Hay maneras concretas de que todo eso, que siempre estuvo en nuestras manos, deje de actuar en nuestra contra y actúe a nuestro favor.