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Hola a todo el mundo: os voy a explicar cómo hay que hacer para conseguir mis libros a muy módicos precios. (Son novelas de aventuras, ¿eh?, que no se asuste nadie). Elegid el libro que queráis y descargáis el archivo, que, como veis, es muy barato. Una vez descargado lo podéis leer en la pantalla, pero eso es muy aburrido e incómodo, de forma que si lo queréis leer impreso, con su contenido, una vez copiado en usb, cd o lo que cada cual acostumbre, vais a la copistería que más cerca os quede de casa. Encargáis que con ese contenido (ya está formateado, pues es un PDF; en la copistería lo único que tienen que hacer es imprimirlo, y ellos ya saben cómo) os hagan un libro cogido con una espiral, y luego lo podéis leer o darle cualquier otro destino que se os ocurra. Sale mucho más barato, aunque no es tan bonito como el impreso de verdad, pero se lee igual y podéis hacer cuantas copias queráis, que eso es publicidad para el autor y él os lo agradecerá. Insisto en que son libros muy divertidos y no os van a defraudar. De todas formas, cada uno que haga lo que le dé la gana. Tengo otra página en Lulu en la que están estas mismas novelas editadas como libros de bolsillo. La dirección es:

MI OTRO ESCAPARATE EN LULU.COM

La cocina de siempre

La cocina de siempreLa cocina de siempre (e-book)

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Camargo Rain, autor de este y otros trabajos (algunos larguísimos), a los dieciocho años comía piedras, y a los veinticinco hacía arroz como si fuera para el perro: lo echaba en una cazuela y revolvía. Luego, con el paso del tiempo, un día se dijo, ¿y si hago un cocido?, y fue de esta forma que descubrió que cocidos hay muchos: olla de trigo, cocido de cura, puchero visigodo, potaje marciano, fabada monumental... Este libro ha sido escrito para quienes comen con los ojos, que es una manera muy sana de hacerlo, y para quienes lo hacen con los pies (deseando que dejen de hacerlo), que son abundantes; para quienes tienen hambre -que también puede ser de lectura-, y para quienes de improviso necesitan un dato olvidado. En este libro, por supuesto, no vienen todos los datos, y mucho menos los modernos, pero sí algunos: los que a quien lo escribió (entre sesión y sesión) le parecieron más importantes.

Cuando yo era pequeño pensaba que las chavalas guapas, las macizas, no comían nunca alubias ni lentejas ni nada de eso. Me parecía que debían de comer ensaladas de fantasía o algo por el estilo, pero alubias y lentejas seguro que no.
Hoy en día siguen conservándose tradiciones semejantes. Lo que la gente de hoy piensa es que las chavalas que molan no leen libros, sino que están todo el tiempo enredando con el móvil, como las que salen en televisión..., pero en eso están tan equivocados como yo cuando era pequeño, pues las chavalas guapas sí que leen libros, y con enorme fruición en ocasiones, según se puede observar en el espécimen de la fotografía.